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El Inter Miami continúa su gira de preparación de cara a la temporada 2026 y este jueves sumó una victoria importante, aunque accidentada, en tierras puertorriqueñas. El cuadro dirigido por Mascherano venció 2-1 a un aguerrido Independiente del Valle ante un Estadio Juan Ramón Loubriel que lució un lleno total. El encuentro no solo dejó goles, sino también una estampa inusual: ambos equipos jugaron con tonalidades oscuras debido a una demora logística que dejó a los utileros sin las segundas indumentarias.

Lionel Messi volvió a ser el protagonista absoluto de la noche. El argentino fue el autor del gol definitivo al minuto 69, ejecutando un penal con su clase característica para romper el empate que prevalecía hasta ese momento. Durante gran parte del cotejo, el rosarino se mostró participativo y lideró el ataque de un Miami que, a pesar de la confusión visual causada por los uniformes negros y azul oscuro, logró imponer su jerarquía ante el conjunto ecuatoriano.

Sin embargo, el futbol pasó a segundo plano al minuto 88. Un descuido en los protocolos de seguridad permitió que el campo fuera invadido por aficionados locales. En la confusión, Messi fue derribado al suelo por un fan que lo sujetó por la espalda. La caída generó tensión inmediata entre los jugadores de ambos equipos, quienes rodearon al capitán para evitar que el incidente pasara a mayores mientras la seguridad privada del estadio intentaba controlar la situación.

Afortunadamente para los intereses del club estadounidense, el incidente no pasó de un golpe y un mal rato. Messi pudo terminar el encuentro, aunque su semblante reflejaba el cansancio de lidiar con situaciones similares en cada plaza que visita. Con esta victoria de 2-1, el Inter Miami cumple su objetivo deportivo en Bayamón, demostrando que su capitán sigue siendo el factor diferencial, incluso en noches donde la logística y la seguridad fallan.

El paso de las Garzas por Puerto Rico será recordado por dos cosas: la precisión de Messi desde los once pasos y el aparatoso susto final. El fenómeno de la «Messimanía» sigue imparable en este 2026, pero eventos como el de anoche subrayan la necesidad de blindar mejor los estadios cuando el «10» está en la cancha. El equipo ya prepara su siguiente destino, dejando atrás una noche de uniformes oscuros y emociones fuertes en el Caribe.