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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronunció el martes un discurso sobre el Estado de la Nación en el que defendió su gestión y aseguró haber iniciado una “época dorada” para el país, en medio de una caída en sus índices de aprobación y un clima político polarizado.

Durante su intervención, Trump adoptó un tono desafiante frente a los demócratas en la Cámara, a quienes responsabilizó por los problemas nacionales y acusó de depender del fraude para ganar elecciones.

También instó al Senado a aprobar la Ley SAVE America para reformar el sistema electoral.

El mandatario destacó lo que calificó como logros económicos, incluyendo un mercado bursátil en “máximos históricos”, y defendió su política migratoria, afirmando haber establecido “la frontera más fuerte en la historia de Estados Unidos” y reducido significativamente la inmigración ilegal.

Parte del discurso estuvo dedicado a víctimas de crímenes cometidos por personas en situación migratoria irregular, con familiares presentes en el recinto.

En política exterior e interior, no anunció cambios sustanciales ni nuevas iniciativas, sino que reforzó sus actuales líneas de acción.

Además, al referirse a su segundo mandato, bromeó con la posibilidad de un “tercer mandato”, comentario que generó sonrisas entre legisladores republicanos y reacciones diversas en la oposición.

El discurso se produce en un contexto complejo para el presidente, con encuestas que reflejan una disminución en la confianza pública sobre la economía y de cara a las elecciones legislativas de noviembre.