El panorama para Achraf Hakimi ha dado un giro definitivo hacia el ámbito penal. Tras tres años de instrucción, una jueza de Nanterre ha ordenado que el lateral del Paris Saint-Germain sea llevado a juicio ante un tribunal criminal por la acusación de violación que data de febrero de 2023. El futbolista marroquí, quien se enfrenta a una posible condena de hasta 15 años de prisión, ha mantenido una postura de firme resistencia, calificando el proceso como «injusto» y afirmando que espera el juicio con calma para demostrar que las acusaciones son falsas.
El caso se centra en los hechos ocurridos en el domicilio de Hakimi en Boulogne-Billancourt, donde la denunciante que entonces tenía 24 años afirma haber sido agredida sexualmente tras haber contactado con el jugador vía Instagram. Según el relato de la acusación, la joven logró zafarse del jugador tras una patada y huyó del lugar con ayuda de una amiga. Aunque inicialmente no deseaba presentar cargos, la Fiscalía de Nanterre actuó de oficio debido a la gravedad del testimonio, lo que ha desembocado en la apertura de este juicio oral tres años después.
A pesar de la tormenta legal, el desempeño deportivo de Hakimi no se ha detenido. En la presente temporada 2025-26, sigue siendo una pieza inamovible para Luis Enrique, acumulando 12 partidos en la Ligue 1 y participando activamente en la Champions League. De hecho, el club parisino mostró su respaldo al jugador recientemente al renovar su contrato hasta junio de 2029, asegurando su permanencia a largo plazo a pesar de estar bajo control judicial, medida que le prohíbe contactar a la denunciante pero le permite viajar para cumplir con sus compromisos profesionales.
En la conferencia de prensa previa al partido de mañana contra el Mónaco, el técnico Luis Enrique evitó profundizar en el tema, limitándose a señalar que el asunto está en manos de las autoridades. Mientras tanto, la abogada de la denunciante, Rachel-Flore Pardo, expresó que su cliente recibió la orden de juicio con «alivio», viendo finalmente el camino abierto hacia un veredicto público. El mundo del fútbol observa de cerca este proceso, que pone a prueba la política de disciplina del PSG y la carrera de uno de los mejores laterales del mundo.
Para Hakimi, este juicio representa el desafío más grande de su vida, superando cualquier obstáculo enfrentado en la cancha. Con la mirada puesta en limpiar su nombre, el jugador deberá compaginar sus entrenamientos de élite con las comparecencias en el tribunal de la región de París. La resolución de este caso no solo definirá su futuro profesional en el fútbol europeo, sino su libertad personal, en un juicio que promete ser uno de los más mediáticos de la década en Francia.








