Lo que ha logrado Johannes Klaebo no es solo una victoria deportiva, es la redefinición de los límites humanos en la nieve. Al conquistar su sexta medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Milano-Cortina, el noruego se convierte en el primer atleta en la historia en alcanzar tal cifra en una sola edición de invierno, superando la legendaria marca de Eric Heiden que se mantuvo intacta durante 46 años.
El broche de oro llegó en la prueba de resistencia más exigente: los 50 km salida en masa en el estadio de Tesero. Con un tiempo de 2:06:44.8, Klaebo no solo demostró su ya conocida velocidad punta, sino una resistencia sobrehumana para liderar un podio histórico donde Noruega hizo el 1-2-3. Este triunfo cerró un «sextuplete» perfecto, ganando cada una de las seis competencias en las que tomó la salida durante esta quincena olímpica.
Con este resultado, Klaebo eleva su palmarés personal a 11 medallas de oro olímpicas, consolidándose oficialmente como el máximo ganador de preseas doradas en toda la historia de los Juegos de Invierno. Su dominio ha sido absoluto, abarcando desde la explosividad del Sprint hasta la agonía de los 50 km, pasando por los relevos y el esquiatlón. Es, sin lugar a dudas, el atleta más versátil y dominante que el esquí de fondo haya visto jamás.

Es importante destacar un matiz histórico: aunque Klaebo tiene el récord total de victorias, el estadounidense Eric Heiden aún conserva el récord de más oros individuales (5) obtenidos en una sola edición (Lake Placid 1980). El récord de Klaebo en 2026 se compone de cuatro triunfos individuales y dos por equipos (Relevos y Sprint por equipos), lo que resalta no solo su brillo personal, sino su capacidad para potenciar el ya temible bloque noruego.
El impacto de Klaebo en Milano-Cortina 2026 ha sido el motor que impulsó a Noruega a romper el récord histórico de medallas de oro para un país, situándolos por encima de las 17 preseas. Al finalizar su participación hoy, el mundo del deporte se rinde ante un hombre que ha ganado todo lo que se podía ganar, transformando los Juegos de 2026 en su propia epopeya personal que será recordada por generaciones.






