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Seúl. — El ex presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, fue condenado a cadena perpetua por la imposición de la ley marcial en diciembre de 2024, un acto que la justicia calificó de insurrección tras el despliegue de tropas en la Asamblea Nacional para obstaculizar sus funciones.

El fallo lo emitió el Tribunal de Distrito de Seúl, el mismo que en 1996 condenó a muerte al exmandatario Chun Doo-hwan por el golpe de Estado de 1979 y la represión del movimiento de Gwangju en 1980.

Aunque la fiscalía solicitó la pena capital, vigente pero bajo moratoria, el tribunal impuso cadena perpetua al considerar atenuantes como el uso limitado de la fuerza, la desorganización del plan, sus décadas de servicio público y su edad, 65 años.

Yoon declaró la ley marcial el 3 de diciembre de 2024, aludiendo a una supuesta amenaza interna de “fuerzas antinacionales pro-Pyongyang” dentro de la oposición. Argumentó que la Asamblea Nacional sabotearía al Estado al recortar presupuestos y destituir funcionarios clave. La medida se revocó en apenas seis horas por la Asamblea Nacional, pese a los intentos del Ejército por impedirlo.

El Parlamento aprobó su destitución el 14 de diciembre y, un mes después, autoridades lo arrestaron por cargos de insurrección tras atrincherarse en la residencia presidencial. Se convirtió así en el primer mandatario surcoreano en ejercicio, aunque suspendido, en enfrentar un juicio penal.

Abogado por la Universidad Nacional de Seúl y ex fiscal reconocido por procesar a figuras de alto perfil, Yoon llegó al poder en 2022 tras una ajustada victoria con el conservador Partido del Poder Popula.

Luego de encabezar investigaciones clave como la que derivó en la destitución de la expresidenta Park Geun-hye en 2016.