Moscú.— El canciller cubano, Bruno Rodríguez, viajó este miércoles a Rusia, aliado histórico de La Habana, en busca de apoyo mientras la isla enfrenta una grave crisis de combustible.
Rodríguez se reunió con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, quien recurrió a un discurso de tono soviético para criticar a Estados Unidos. Ambos llamaron al diálogo con Washington y pidieron que renuncie a sus planes de bloqueo naval contra Cuba.
“Estamos prestos a un diálogo respetuoso en igualdad de condiciones con cualquier país”, afirmó Rodríguez al inicio del encuentro.
El canciller cubano sostuvo que, pese a las presiones, Cuba defenderá su soberanía e independencia y mantendrá su rumbo “inalterable”.
Rodríguez también acusó a la Casa Blanca de declarar a Cuba una amenaza a su seguridad y de aplicar una política que, según dijo, amenaza el multilateralismo y a las Naciones Unidas. En contraste, describió la relación con Rusia como “histórica, fraterna, especial y estratégica”. También aseguró que la cooperación continuará “por encima de cualquier circunstancia”.
Por su parte, Lavrov afirmó que Rusia, junto con la mayoría de la comunidad internacional, pide a Estados Unidos que se abstenga de un bloqueo naval. Además, calificó como “absolutamente inaceptables” las acciones de Washington contra Cuba.
Se prevé que más tarde, Rodríguez sea recibido por el presidente ruso, Vladímir Putin. Moscú adelantó que mantiene contacto con las autoridades cubanas y que podría suministrar petróleo a la isla, algo que no ocurre desde febrero de 2025.
La crisis en Cuba se agravó en enero, cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, cortó el flujo de petróleo venezolano tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela el pasado 3 de enero.







