Ginebra. — Irán y Estados Unidos concluyeron este martes una segunda ronda de negociaciones indirectas que se extendió por cerca de tres horas y media. A través de la mediación del sultanato de Omán, ambas naciones intercambiaron posturas centradas en temas técnicos sobre el levantamiento de sanciones y los compromisos nucleares.
La delegación iraní estuvo encabezada por el ministro de Exteriores, Abás Araqchí, mientras que por parte de Washington participaron el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump.
Tras el encuentro, Araqchí afirmó que ambas partes alcanzaron un consenso sobre “principios directores” para la redacción de un eventual acuerdo nuclear. No obstante, advirtió que esto no garantiza un pacto cercano, ya que la elaboración del texto será más compleja.
El canciller calificó la reunión en Ginebra como “más seria” que la celebrada el 6 de febrero en Omán, donde también se registraron avances. Sin embargo, aún no se ha fijado fecha para una nueva ronda.
Irán reiteró que no aceptará el enriquecimiento cero de uranio ni la limitación de su programa de misiles balísticos, exigencias de Washington que, según Teherán, afectarían su capacidad defensiva.
Las negociaciones se desarrollan bajo amenazas de intervención militar estadounidense si no se logra un acuerdo.
Trump ordenó el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln y anunció el envío del USS Gerald R. Ford a Oriente Medio como medida de presión.
El diálogo ocurre en uno de los momentos más tensos para la República Islámica en sus 47 años de existencia, tras protestas masivas que dejaron miles de muertos y cuestionaron el sistema político instaurado en 1979.








