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El australiano Álex de Miñaur finalmente rompió su «maleficio» en el ATP 500 de Róterdam al proclamarse campeón de la edición 2026 este domingo 15 de febrero. En una exhibición de velocidad y precisión, el apodado «Demonio» se impuso al canadiense Félix Auger-Aliassime con un contundente marcador de 6-3 y 6-2. La victoria fue tan dominante que solo necesitó 78 minutos de juego para cerrar el encuentro, dejando claro que su madurez tenística ha alcanzado un nuevo nivel de excelencia en las pistas rápidas.

Este triunfo representa un desahogo emocional para el tenista de 26 años, quien había vivido la amargura de la derrota en las dos ediciones previas del torneo neerlandés. En 2024, De Miñaur cayó en la final ante el italiano Jannik Sinner, y en 2025 sufrió el mismo destino frente al español Carlos Alcaraz. Al lograr el título en su tercer intento consecutivo, el australiano confirmó que la persistencia es una de sus mayores virtudes, consolidándose como uno de los jugadores más difíciles de batir en el circuito actual.

Con este trofeo, Álex suma el undécimo título ATP de su trayectoria profesional, marcando un hito importante al ser el quinto de categoría 500 en su vitrina personal. Además, esta victoria tiene un valor técnico añadido: es el primer campeonato que consigue en condiciones indoor (bajo techo). A pesar de su excelente movilidad, los títulos en pista dura cubierta se le habían resistido hasta ahora, lo que demuestra una evolución significativa en su capacidad para ajustar su juego a las condiciones más rápidas y controladas del circuito europeo.

El éxito en Róterdam tendrá un impacto inmediato y muy positivo en su clasificación mundial. Gracias a los puntos obtenidos, De Miñaur ascenderá este lunes 16 de febrero al puesto número 6 del ranking ATP, igualando la mejor posición histórica de su carrera. Este salto lo coloca en una posición privilegiada para las próximas citas de la temporada, permitiéndole llegar a los Masters 1000 de Indian Wells y Miami como uno de los máximos favoritos y con la confianza de haber derrotado a rivales de élite en una superficie similar.

Finalmente, la victoria de De Miñaur subraya el excelente momento que atraviesa el tenis australiano, posicionándolo como la punta de lanza de una generación sumamente competitiva. Mientras celebra su corona en los Países Bajos, el «Demonio» ya pone la mira en el Top 5 mundial, un objetivo que parece cada vez más cercano tras haber demostrado que puede dominar torneos de alto prestigio de principio a fin. El público de Róterdam despidió con una ovación al nuevo monarca, quien tras tres años de espera, por fin pudo levantar el icónico trofeo del ABN AMRO Open.