El cierre parcial del gobierno de Estados Unidos que comenzó el pasado sábado se mantendrá activo durante al menos los próximos días ya que ni Legisladores ni la Casa Blanca ofrecieron detalles sobre algún acuerdo en torno a la supervisión de los agentes federales de migración, debate que ha dejado sin financiamiento al Departamento de Seguridad.
El inicio del cierre parcial se debió a que legisladores demócratas exigen cambios en las operaciones de inmigración después de la muerte de Alex Pretti y Renee Good a manos de agentes del ICE en operativos distintos en Minneapolis.
Las propuestas para lograr un acuerdo permanecerán estancadas ya que el Congreso se encuentra en periodo de receso hasta el 23 de febrero.
Este estancamiento afecta a agencias como la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), la Guardia Costera de Estados Unidos, el Servicio Secreto, el Servicio de Migración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, todas ellas pertenecientes al Departamento.
Además, mientras permanezca el cierre, cerca del 90% de trabajadores del DHS deberán continuar con sus labores sin goce de sueldo, situación que podría significar una crisis económica para sus familias.
Recientemente, el zar fronterizo, Tom Homan, aseguró que la administración de Donald Trump estaba dispuesta a aceptar las exigencias de los demócratas de que los oficiales del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) operen con la cara descubierta y porten un número de identificación único visible.
De igual maner piden que porten una cámara corporal para mantener monitoreo de sus actividades durante los operativos de deportación.







