La noche en el mítico circuito de Mount Panorama se convirtió en una pesadilla para el piloto alemán Christopher Mies durante el inicio de las 12 Horas de Bathurst 2026. Mientras volaba por la recta Conrod a una velocidad escalofriante de 250 km/h, un canguro saltó inesperadamente a la pista, provocando un impacto brutal que destrozó el parabrisas de su Ford Mustang GT3 #64 y dejó al piloto de 36 años visiblemente conmocionado, aunque afortunadamente ileso.
El accidente fue tan severo que los restos del animal terminaron dentro de la cabina, cubriendo el casco y el mono de carreras de Mies. Con una mezcla de alivio y humor negro, el piloto explicó que todo su equipo tuvo que ser desechado: «Un canguro por dentro no huele muy bien», comentó tras confirmar que su equipo HRT quedó fuera de la competencia. A pesar de lo aparatoso del incidente, Mies elogió la seguridad del vehículo construido por Ford Racing y Multimatic, asegurando que el coche le salvó la vida en lo que fue el primer gran golpe real para este modelo.
El impacto ocurrió en un abrir y cerrar de ojos, sin banderas amarillas ni advertencias previas que pudieran evitar la colisión. Mies relató que solo vio al animal en el instante exacto del choque, encontrándose en el «lugar equivocado en el momento equivocado». El equipo, que completaban los campeones Broc Feeney y Dennis Olsen, lamentó el retiro prematuro de la prueba inaugural del Intercontinental GT Challenge, pero celebró que su compañero pudiera salir caminando de un choque que pudo ser fatal.
Lejos de guardar rencor a la fauna australiana, Mies reafirmó su amor por el país y su intención de volver a Bathurst el próximo año, aunque con una pequeña modificación en sus planes familiares. «Mi hijo me pidió un canguro de peluche de regalo. No lo haré; le compraré un koala o un wombat, pero definitivamente ningún canguro», bromeó el piloto ante la prensa, tratando de aligerar la tensión tras el traumático evento.
Este incidente vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la seguridad y el control de la fauna en circuitos rurales como Mount Panorama, donde la naturaleza y la velocidad extrema conviven de forma peligrosa.






