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Este sábado el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos dio inicio a una parálisis presupuestaria, generada por los desacuerdos entre demócratas y republicanos sobre el financiamiento y las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Esto impidió la aprobación en el Congreso de un nuevo presupuesto para el DHS, organismo del que depende directamente el ICE; por ello, en los próximos días, miles de funcionarios serán enviados a paro técnico, y solamente los considerados “esenciales” continuarán trabajando.

En los dos casos, los salarios quedarán suspendidos hasta que se alcance un acuerdo presupuestario.

Los demócratas en el Congreso condicionaron un nuevo financiamiento del DHS a cambios en las operaciones de ICE, entre ellas la reducción de patrullajes, la prohibición del uso de pasamontañas por parte de agentes durante operativos y la obligación de obtener una orden judicial para ingresar a propiedad privada.

La oposición intensificó su postura tras la muerte de Renee Nicole Good y Alex Pretti, los dos ciudadanos estadounidenses que fallecieron en enero en Minneapolis, durante las protestas contra redadas migratorias.

La medida impacta de manera directa tanto al Departamento de Seguridad Nacional como a varias de sus agencias, entre ellas la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), que brinda asistencia a la población en desastres naturales.

Por su parte, la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), responsable de la seguridad aeroportuaria, advirtió que un cierre prolongado podría provocar mayores tiempos de espera y cancelaciones de vuelos.

Sin embargo, ICE continuará operando pese al bloqueo, gracias a que cuenta con recursos previamente aprobados por el Congreso el año pasado.

El líder de los demócratas en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, señaló que los republicanos no han mostrado interés alguno en modificar las acciones de ICE; mientras que la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó a Fox News que el bloqueo responde a razones políticas y partidistas.

Para aprobar el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional, el Senado necesita 60 votos de 100. Y aunque los republicanos cuentan con mayoría, requieren el respaldo de legisladores demócratas para alcanzar el umbral necesario.

La Casa Blanca envió una contrapropuesta el miércoles por la noche y manifestó disposición para negociar, pero los demócratas la rechazaron para luego afirmar que las negociaciones no han prosperado.