Regina Martínez escribió una página inédita para el deporte invernal mexicano al convertirse en la primera mujer del país en competir en esquí de fondo en unos Juegos Olímpicos, durante Milano-Cortina 2026. La atleta finalizó en la posición 108, culminando una participación histórica en una disciplina prácticamente inexistente en México, nación sin tradición ni infraestructura natural para deportes de nieve.
La fondista logró su clasificación en 2025 tras cumplir los criterios internacionales de la Federación Internacional de Esquí (FIS), convirtiéndose en la primera mexicana en lograrlo en esta prueba, algo que anteriormente solo habían conseguido tres hombres. Su presencia en la máxima cita invernal representó un paso simbólico para el crecimiento de los deportes de invierno en el país.
Originaria de la Ciudad de México, Regina no es atleta de tiempo completo: se desempeña como médica de urgencias y entrena en sus tiempos libres, principalmente en Estados Unidos. Durante su formación académica en Minnesota fue donde comenzó a practicar el esquí de fondo de manera formal, disciplina que exige gran resistencia física y técnica.
Antes de dedicarse al esquí, Martínez tuvo un pasado deportivo en el futbol, jugando en categorías juveniles vinculadas a Pumas, lo que refleja su trayectoria multidisciplinaria. Posteriormente cursó estudios universitarios en Estados Unidos y se especializó en medicina, ejerciendo actualmente en Miami mientras mantiene su preparación atlética.
Más allá del resultado, su participación tiene un enorme valor simbólico: se ha convertido en un referente para el deporte femenino mexicano, demostrando que incluso desde un país sin nieve es posible llegar al escenario olímpico. Su historia es vista como un ejemplo de perseverancia que podría inspirar a nuevas generaciones a incursionar en disciplinas invernales.







