Saltar al contenido principal
Publicidad

La Secretaría de Salud informó que el sarampión, enfermedad viral que causa desde erupciones en la piel hasta la muerte si no se atiende adecuadamente, está repuntando en el país y hasta el pasado 5 de febrero se han confirmado 8 mil 459 casos.

A un año de registrarse el primer caso, las autoridades sanitarias detectaron que el grupo más afectado es el de 1 a 4 años de edad, con 1,269, seguido del grupo de 5 a 9 años con 1,018 casos, y el de 25 a 29 años, 932 casos.

En cuanto a la cifra de defunciones, la Dirección General de Epidemiología confirmó 27 muertes asociadas al virus.

Los estados con más casos registrados son Chihuahua (4,502) y Jalisco (1,848), seguidos por Chiapas (479), Michoacán (286), Guerrero (270), Sinaloa (205), Ciudad de México (158) y Sonora (133); el resto de entidades no rebasan los 100 casos.

En este tenor, los estados con menos de 10 casos son: Yucatán (4), Guanajuato (5), Hidalgo (7), Quintana Roo, Aguascalientes y Baja California Sur con 8 casos cada uno.

México registró la última epidemia de sarampión a finales de la década de 1980 y principios de 1990, con 89 mil 163 casos notificados; en 1995 se reportó el último caso de sarampión endémico, pero fue en 1996 cuando se logró la eliminación de la transmisión endémica.

Entre 1996 y 2020 se registraron 405 casos de sarampión, clasificados como importados o asociados a importación, de los que 48% correspondieron a un brote focalizado en la Capital y el Estado de México, mismo que se controló en menos de cuatro meses.

En 2020 se presentó un nuevo brote en el país con 196 casos confirmados, localizados en la Ciudad de México (163), y los estados de México (30), Campeche (2), y Tabasco (1), aunque con fuente de infección desconocida.

En 2025, durante la Semana Epidemiológica número 5, se notificó un caso procedente de Estados Unidos; a partir de ese momento el brote ha causado 27 defunciones en todo México.

La enfermedad, sumamente contagiosa, es causada por el virus de la familia Paramixoviridae del género Morbillivirus; el ser humano es el único reservorio del virus.

Se transmite por diseminación de secreciones respiratorias de las personas infectadas y enfermas a la población susceptible, de manera directa o indirecta.

Los síntomas son fiebre elevada, tos, conjuntivitis, adenomegalias y manchas de Koplik, entre los más comunes.