Saltar al contenido principal
Publicidad

La tensión mediática que rodeaba a Tom Brady se disipó con una simple publicación digital. Tras haber sido tachado de «tibio» por no respaldar a los Patriots en el próximo Super Bowl 60, el mariscal de campo más exitoso de la historia decidió corregir el rumbo. Su apoyo a los de Nueva Inglaterra no solo fue un gesto de cortesía, sino un desafío competitivo que encendió a la comunidad de aficionados de los «Pats».

«Sabes que te apoyo RKK», escribió Brady, refiriéndose a Robert Keith Kraft. Al instar al dueño de los Patriots a buscar su séptimo anillo, Brady eliminó cualquier duda sobre su preferencia para el duelo del domingo contra los Seattle Seahawks. Este respaldo público actúa como un bálsamo para una relación que ha tenido altibajos desde su salida del equipo para unirse a los Tampa Bay Buccaneers, donde sumó su último trofeo Vince Lombardi.

La crítica de sus excompañeros parece haber sido el catalizador de este cambio de enfoque. A principios de la semana, Brady se había mostrado excesivamente profesional, alegando que su papel como analista le impedía tener favoritos. No obstante, el respeto que profesa por la familia Kraft y el legado que dejó en la institución superaron las restricciones de su contrato con Fox Sports, permitiéndole ser honesto con sus sentimientos.

Su posición actual como dueño minoritario de los Raiders sigue siendo un tema delicado, ya que la NFL es estricta con los conflictos de interés. Pero para la mayoría de los expertos, es imposible pedirle a Brady que ignore veinte años de historia compartida. El mensaje del viernes fue una validación de que, aunque sus negocios están en Las Vegas, su legado histórico sigue firmemente anclado en la región de Nueva Inglaterra.

Con el Super Bowl LX a la vuelta de la esquina, el mensaje de Brady añade una capa extra de motivación para el equipo de Mike Vrabel. Los Patriots ahora no solo juegan por su séptima corona, sino para igualar la marca personal de su hijo pródigo. En Santa Clara, el apoyo de Brady resonará en las gradas, confirmando que, por una noche, la leyenda vuelve a ser un patriota más apoyando desde la barrera.