La «Era Moderna» del Salón de la Fama ha cerrado sus puertas, por ahora, a los dos hombres que cambiaron el rumbo de la NFL en el siglo XXI. Robert Kraft y Bill Belichick no formarán parte de la Clase 2026, una noticia que se filtró este martes y que ha generado un terremoto mediático. Para Kraft, quien transformó una franquicia de 172 millones de dólares en un imperio de 9 mil millones, el desaire es un golpe directo a su gestión como uno de los dueños más influyentes de la historia.
El proceso de votación, modificado recientemente para permitir que los entrenadores entren al año de su retiro, parece haber jugado en contra de la dupla de New England. Al competir en un grupo reducido de solo cinco finalistas para categorías especiales, la dispersión de votos fue fatal. Belichick, a pesar de sus 333 victorias totales, se quedó corto de los 40 apoyos necesarios, lo que ha provocado que incluso el propio Salón de la Fama emita comunicados sugiriendo posibles cambios en la estructura de su comité de selección.
Tom Brady, el tercer pilar de la dinastía, no ocultó su indignación ante la noticia. «No lo entiendo, estuve con él todos los días», declaró el legendario mariscal de campo, enfatizando que el impacto de Belichick en la liga es incalculable. La defensa de Brady subraya el sentimiento generalizado de que factores extra-deportivos o políticos podrían haber influido en la decisión de los 11 votantes que, al menos, le negaron el voto a Kraft y a su antiguo entrenador en jefe.
Aunque se especuló que Kraft pudo haber influido para que Belichick no entrara antes que él, su propia exclusión desmiente cualquier teoría de conspiración interna. Ambos íconos se encuentran ahora en la misma posición de espera, viendo cómo otros nombres se llevan el protagonismo en los NFL Honors del próximo jueves. La situación es especialmente amarga para Kraft, quien esperaba celebrar su entrada al Salón de la Fama en la misma semana que sus Patriots regresan al gran escenario del Super Bowl.
A pesar del desaire, el legado de Robert Kraft sigue intacto en los libros de récords. Con 11 apariciones en el Super Bowl bajo su mando, es el propietario más exitoso de la era moderna, y una victoria este domingo lo pondría en la cima solitaria con siete trofeos Lombardi. La Clase de 2027 parece ser el destino inevitable para ambos, pero el «golpe» recibido este febrero quedará registrado como uno de los momentos más polémicos y divisivos en la historia del recinto de los inmortales.




