El atleta estadounidense Josh Hoey logró una de las actuaciones más notables del atletismo moderno al romper el récord mundial de los 800 metros en pista cubierta en el New Balance Indoor Grand Prix celebrado en Boston. El corredor detuvo el cronómetro en 1:42.50, superando la marca anterior que había permanecido vigente durante casi 30 años.
La marca que Hoey superó 1:42.67 fue establecida por el danés Wilson Kipketer el 9 de marzo de 1997 en los Campeonatos del Mundo Indoor de París. La nueva plusmarca de Hoey representa una mejora de 0.17 segundos sobre aquel tiempo legendario, situando al estadounidense en lo más alto de la historia del medio fondo en pista cubierta.
En Boston, Hoey fue guiado durante la primera mitad de la prueba por su hermano Jaxson Hoey, quien actuó como pacemaker durante los primeros 400 m. Tras liderar el ritmo inicial, Jaxson cedió y Josh mantuvo el impulso hasta cruzar la meta en tiempo récord. Esta sincronización fue clave para lograr un registro tan notable en la exigente distancia de 800 m indoor.
Hoey, de 26 años, venía de un 2025 destacado en pista cubierta, donde fue campeón mundial indoor de 800 m y había marcado el récord norteamericano con 1:43.24 en el Campeonato Indoor de Estados Unidos en Nueva York. Su progresión constante lo ha llevado a posicionarse como uno de los corredores más dominantes de esta disciplina.
La nueva plusmarca no solo reescribe los libros de récords, sino que reafirma a Hoey como un contendiente de élite en distancias de medio fondo. Tras esta hazaña, el atleta centrará su preparación rumbo a competencias clave de la temporada indoor y se perfila como una figura a seguir de cara a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y otros grandes eventos internacionales.



