Desde que Michael Jordan firmó con Nike en 1984, su alianza se convirtió en uno de los acuerdos más lucrativos y duraderos en la historia del deporte. La compañía apostó por una joven estrella de la NBA con un contrato inicial modesto de unos 500 000 dólares por año, junto con regalías por ventas de productos que llevasen su nombre. Esa firma temprana, lejos de ser un simple patrocinio, fue el germen de la ahora poderosa Jordan Brand dentro de Nike.
La clave del éxito financiero de Jordan con Nike son las regalías del aproximadamente 5 % que recibe sobre los ingresos brutos generados por todas las ventas de productos de la Jordan Brand. En años recientes, con la marca alcanzando cifras espectaculares de facturación, ese porcentaje se ha traducido en cientos de millones de dólares anuales para Jordan.
Por ejemplo, en 2023 la Jordan Brand generó cerca de 6 mil 600 millones de dólares en ingresos, lo que, con esa participación del 5 %, implicó que Jordan obtuviera alrededor de 330 millones de dólares solo ese año en regalías. Esa cifra por sí sola fue mucho mayor que sus ganancias totales durante sus 15 temporadas como jugador profesional en la NBA, que sumaron alrededor de 94 millones de dólares en salarios.
Dependiendo de los ingresos totales de la marca cada año, las estimaciones actuales colocan las ganancias de Jordan por este acuerdo en un rango aproximado de 280 a más de 360 millones de dólares al año, solo por las regalías del Jordan Brand con Nike.
Si se suma todo lo que Nike ha pagado a Jordan desde 1984, las estimaciones especializadas sugieren que ha recibido más de 2 mil 300 millones de dólares a lo largo de las décadas solamente por su participación en Jordan Brand. Esta relación contractual no solo ha hecho de Jordan uno de los atletas más pagados de todos los tiempos, sino que también ha definido cómo las estrellas del deporte pueden capitalizar su imagen mucho después de retirarse.





