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Por primera vez en más de un siglo, el béisbol ha perdido su estatus como el tercer deporte predilecto en los Estados Unidos, cediendo su lugar ante el imparable avance del fútbol. Los informes publicados en enero de 2026 revelan que el béisbol ha caído al 9% en la preferencia de los fans, mientras que el fútbol ha escalado hasta el 10%. Aunque el fútbol americano sigue siendo el rey absoluto con más de un tercio de la cuota de mercado, la caída del «pasatiempo nacional» marca un cambio cultural profundo en la sociedad estadounidense.

La MLS ha sido el motor principal de este cambio, celebrando este año su 30º aniversario con niveles récord de asistencia y engagement digital. La liga ha logrado lo que parecía imposible: crear una cultura de estadio vibrante que compite con las tradiciones de la NFL y la NBA. Gracias a acuerdos de transmisión global, como el contrato con grandes plataformas de TV, el fútbol doméstico ha roto las barreras regionales que suelen limitar al béisbol, permitiendo que un fan en California siga a su equipo en Florida con total facilidad.

Además del crecimiento interno, el mercado estadounidense se ha convertido en el consumidor más rentable de las ligas de élite extranjeras. La Premier League y La Liga disfrutan de audiencias masivas en territorio americano, impulsadas por un público que busca la excelencia técnica que el fútbol ofrece. Este ecosistema híbrido, donde conviven el apoyo a clubes locales y gigantes europeos, ha creado una base de seguidores diversa y apasionada que no tiene comparación con otros deportes tradicionales en el país.

El horizonte de 2026 promete una explosión definitiva del fútbol gracias a la organización del Mundial en casa. Los preparativos para el torneo han inyectado miles de millones de dólares en infraestructura deportiva, beneficiando a clubes profesionales y academias juveniles por igual. Mientras el fútbol se expande hacia nuevas fronteras, queda claro que Estados Unidos ya no es solo una potencia económica en el deporte, sino un territorio donde el fútbol ha llegado para quedarse y dominar el podio de la popularidad.