Los Golden State Warriors han recibido un golpe directo al corazón de sus aspiraciones tras confirmarse la rotura del ligamento cruzado de Jimmy Butler. El alero se lesionó de forma fortuita al apoyar la pierna derecha en una jugada ofensiva contra su exequipo, el Miami Heat. Aunque inicialmente intentó bromear con los árbitros mientras yacía en el suelo, la incapacidad de apoyar la extremidad al levantarse delató la gravedad de una lesión que lo apartará de las canchas por el resto de la campaña 2025-2026.
Hasta el momento del percance, Butler estaba justificando cada centavo de su extensión de contrato, promediando números de All-Star y guiando a los Warriors al octavo puesto del Oeste con un récord de 25-19. Su integración con Curry y Green había devuelto a Golden State la identidad de «fuerza a considerar» en la Conferencia Oeste, logrando una remontada espectacular en la tabla durante el último mes. Sin su presencia, el equipo pierde no solo puntos y rebotes, sino la mentalidad competitiva que Butler inyectó desde su llegada el invierno pasado.
El cierre de mercado invernal, programado para dentro de dos semanas, se vuelve ahora un periodo de reflexión profunda para la gerencia. La lesión ocurre en un momento crítico donde la fecha de caducidad de los contratos de la vieja guardia (Curry, Green y Kerr) empieza a asomarse en el horizonte. La despedida forzada de Butler podría significar que el equipo decida apretar el botón de reconstrucción o, por el contrario, utilizar sus piezas jóvenes como Kuminga para intentar salvar la última ventana de campeonato de Stephen Curry.
Curry ha sido claro al declarar que la ausencia de Butler obliga al equipo a una reinvención táctica inmediata. Kerr ya ha abierto la puerta a reincorporar jugadores que estaban en la lista de transferibles para intentar mantener el barco a flote en los playoffs. Para Jimmy Butler, esta lesión en la rodilla derecha representa el desafío más grande de su carrera deportiva, enfrentando una recuperación larga y compleja en una articulación que ya ha sufrido múltiples intervenciones y esguinces en los últimos ocho años.




