La NFL ha diseñado una cartelera musical de alto impacto para el Super Bowl 60, confirmando a Green Day como la banda principal de la ceremonia de apertura. El conjunto ganador de cinco premios Grammy se encargará de encender los ánimos en Santa Clara el próximo 8 de febrero, marcando el inicio de las festividades por el sexagésimo aniversario del gran juego. La noticia ha sido recibida con entusiasmo por los seguidores del rock, quienes ven en la banda de Billie Joe Armstrong el complemento perfecto para la historia del deporte.
Durante la ceremonia inicial, Green Day compartirá el escenario con artistas de la talla de Charlie Puth y Brandi Carlile, quienes estarán a cargo de los temas patrióticos tradicionales de los Estados Unidos. La actuación de la banda estará sincronizada con un desfile de leyendas de la NFL, honrando a los hombres que han sido nombrados MVP en ediciones pasadas. Esta integración de música en vivo y homenaje histórico pretende ser el preámbulo más emocionante en la historia reciente de la liga.
Sin embargo, el foco principal del entretenimiento sigue puesto en el Halftime Show, donde Bad Bunny buscará hacer historia. El «Conejo Malo» ha prometido que su presentación será la única que realice en territorio estadounidense durante este año, lo que ha elevado el costo de los boletos y la reventa a niveles récord. A pesar de las críticas iniciales por su elección, el artista ha respondido con un mensaje de unidad cultural a través de sus redes sociales, invitando a todo el mundo a bailar el día de la final.
La polémica política ha rodeado este Super Bowl desde septiembre, cuando sectores del movimiento MAGA rechazaron la participación de Bad Bunny debido al idioma de sus canciones. En respuesta, el puertorriqueño lanzó un video promocional titulado «Baile inolvidable» que celebra la diversidad de nacionalidades y culturas. Esta narrativa de inclusión se verá reforzada por la presencia de Green Day, una banda conocida por sus posturas críticas y su defensa de la libertad de expresión a lo largo de su trayectoria.
Con el Levi’s Stadium como sede, el Super Bowl LX se perfila como un evento que definirá la década tanto en lo deportivo como en lo artístico. La transmisión, que llegará a millones de hogares a través de cadenas internacionales, destacará la evolución del fútbol americano a lo largo de 60 años. Desde el rugido punk de Green Day hasta el ritmo urbano de Bad Bunny, la noche del 8 de febrero promete ser una fiesta colectiva donde la música y el deporte volverán a demostrar su poder de convocatoria universal.




