Los Steelers de Pittsburgh han confirmado la renuncia de Mike Tomlin, poniendo fin a un ciclo de 19 años que redefinió la estabilidad en la NFL moderna. La decisión llega tras la eliminación sufrida este en casa frente a los Texans, una derrota por 30-6 que caló hondo en la organización. Tomlin deja el cargo siendo el entrenador con más victorias en la historia del equipo junto a Chuck Noll, cerrando una de las trayectorias más sólidas y respetadas del fútbol americano contemporáneo.
Durante su gestión, Tomlin guió a Pittsburgh a 13 apariciones en playoffs y conquistó ocho títulos de la División Norte de la AFC. Su momento cumbre ocurrió en febrero de 2009, cuando llevó al equipo a ganar su sexto anillo de Super Bowl. Art Rooney II resaltó que la capacidad de Tomlin para mantener un espíritu competitivo sin registrar campañas con marca negativa es un récord que probablemente nunca se duplique, subrayando su nivel de respeto por el entrenador.
Sin embargo, el contraste entre la temporada regular y los juegos de enero terminó pesando en la balanza. Mientras Chuck Noll ganó cuatro Super Bowls, Tomlin no pudo replicar ese éxito en la fase final de su mandato, sumando una racha de derrotas consecutivas en postemporada que comenzó a cuestionar su continuidad. La caída ante Houston fue especialmente dolorosa por ser la derrota más desigual de la franquicia como local en la historia de los playoffs.
Tomlin se marcha agradecido con la ciudad y la directiva por el apoyo incondicional mostrado desde aquel 2007 cuando fue contratado. «Este viaje ha sido increíblemente significativo», afirmó el coach, quien siempre defendió los valores de esfuerzo y sacrificio que caracterizan a la «Ciudad del Acero». Su renuncia abre una nueva etapa de incertidumbre para una afición acostumbrada a ver la misma cara en la lateral del campo durante casi veinte años.
La búsqueda de un sucesor para Tomlin será una de las historias más seguidas de esta temporada baja. Pittsburgh es conocido por su paciencia y por no tomar decisiones precipitadas, habiendo tenido solo tres entrenadores en los últimos 57 años. La vacante en los Steelers es, sin duda, el puesto más codiciado de la liga, y quien llegue tendrá la difícil tarea de llenar los zapatos de un hombre que nunca conoció la derrota en una temporada regular.




