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Nuuk / Washington. — Los líderes políticos de Groenlandia rechazaron de forma contundente cualquier intento de injerencia extranjera y subrayaron que el futuro de la isla debe ser decidido únicamente por el pueblo groenlandés, luego de las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien afirmó que su gobierno podría tomar control del territorio por razones de seguridad nacional.

Los dirigentes reiteraron que “el futuro de Groenlandia debe ser decidido por el pueblo groenlandés”. También exigieron que termine lo que calificaron como el “desprecio de Estados Unidos” hacia su país.

El pronunciamiento sostuvo que cualquier debate sobre el futuro del territorio debe realizarse en diálogo con su población y bajo el marco del derecho internacional, sin presiones externas, interferencias ni decisiones impuestas por otros gobiernos.
Ningún otro país puede interferir en esto. Debemos decidir el futuro de nuestro país nosotros mismos”, enfatizaron.

El comunicado fue firmado por Nielsen, Pele Broberg, Múte B. Egede, Aleqa Hammond y Aqqalu C. Jerimiassen.

EE. UU. quiere Groenlandia “por las buenas o por las malas”

La postura groenlandesa surgió después de que Trump afirmara desde la Casa Blanca que Washington no permitirá que Rusia o China ocupen la isla y que Estados Unidos “hará algo” con Groenlandia, incluso “por las buenas o por las malas”, al considerar la región clave para la seguridad y defensa del Ártico. 

En respuesta, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que una eventual toma estadounidense de Groenlandia significaría el fin de la OTAN.

Groenlandia, la isla más grande del mundo, tiene alrededor de 57 mil habitantes, no cuenta con fuerzas armadas propias y su defensa depende de Dinamarca.

Hasta ahora, no está claro cómo responderían los demás miembros de la OTAN ante una eventual acción unilateral de Washington.