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Kiev. — Rusia ejecutó un ataque a gran escala contra Ucrania durante la noche del viernes, utilizando cientos de drones y decenas de misiles, que dejó al menos cuatro personas muertas y 25 heridas en Kiev. Por segunda vez en la guerra de casi cuatro años, Moscú empleó el misil hipersónico Oréshnik, de capacidad nuclear, el cual impactó en el oeste del país.

Autoridades europeas calificaron como una clara escalada del conflicto y una advertencia directa a la OTAN.

El Ministerio de Defensa ruso confirmó el uso del misil contra “objetivos estratégicos”, argumentando que fue una respuesta a un supuesto ataque con drones en diciembre contra una residencia del presidente Vladimir Putin, acusación que Ucrania ha negado.

En la capital ucraniana, el bombardeo nocturno alcanzó edificios residenciales. Entre los fallecidos se encuentra un paramédico, informó el jefe de la administración militar de la ciudad, Tymur Tkachenko. Además, cuatro médicos y un policía resultaron heridos mientras atendían las emergencias.

El alcalde Vitali Klitschko señaló que casi la mitad de los 6 mil edificios de apartamentos de Kiev se quedaron sin calefacción y se interrumpió el suministro de agua, en medio de temperaturas cercanas a –8 grados Celsius

Las autoridades municipales lograron restablecer electricidad y calefacción en instalaciones esenciales, incluidos hospitales y salas de maternidad, mediante calderas portátiles.

Respuesta rusa contra aliados y Washington

El ataque ocurrió días después de que Ucrania y sus aliados reportaran avances en un posible acuerdo de defensa frente a futuras agresiones rusas.

Ocurre  igual bajo el marco de un nuevo enfriamiento de relaciones entre Moscú y Washington, luego de que Estados Unidos incautó un petrolero ruso y el presidente Donald Trump respaldara un paquete de sanciones para presionar económicamente a Rusia.

Europa condena el ataque

Líderes europeos condenaron el ataque como “inaceptable”, mientras la alta representante de la UE para Política Exterior, Kaja Kallas, afirmó que el lanzamiento del misil Oréshnik representa “una clara escalada contra Ucrania y una advertencia a Europa y Estados Unidos”.

Subrayó que Vladimir Putin “no quiere la paz” y que la respuesta de Moscú a la diplomacia ha sido “más misiles y destrucción”.