Los Minnesota Timberwolves celebraron una noche redonda este jueves, liderados por un Anthony Edwards que ya es historia viva de la liga. El escolta alcanzó los 10,000 puntos en su carrera durante el duelo contra Cleveland, superando a leyendas como Kobe Bryant en precocidad. Edwards se posiciona ahora como el tercer jugador más joven de la historia en cruzar ese umbral, un testimonio de su impacto inmediato desde que llegó a la NBA.
La reacción de Edwards tras el partido reflejó su mentalidad competitiva: aunque reconoció el mérito, admitió estar «un poco harto» de haber superado a Kobe Bryant por un margen de días, bromeando con que le hubiera gustado esperar un poco más. Esta mezcla de confianza y respeto por la historia define a un jugador que, a sus 24 años, ya es el referente ofensivo de una de las potencias de la Conferencia Oeste.
En lo colectivo, el partido contra los Cavaliers fue una exhibición de tiro. Minnesota encestó 20 triples y terminó con un 53% de efectividad desde la larga distancia, liderados por los 4 de 7 intentos de Edwards. La fluidez del juego de los Timberwolves parece haber alcanzado su punto máximo justo cuando su estrella alcanza este hito individual, demostrando que Edwards ha aprendido a elevar el nivel de sus compañeros mientras sigue sumando récords personales.
Estadísticamente, Edwards es el séptimo jugador activo más rápido en llegar a los 10,000 puntos, lo que habla de su durabilidad y consistencia anotadora. Al haber debutado a los 19 años, ha tenido el tiempo y las oportunidades para explotar su talento, convirtiéndose en el tercer máximo anotador en la historia de los Timberwolves. Superar a Garnett y Towns en la lista histórica de la franquicia es solo cuestión de tiempo si mantiene su ritmo actual.
El entrenador Chris Finch subrayó que la capacidad de anotar es algo «natural» para el joven escolta. Desde aquella lejana temporada de novato en Phoenix donde anotó 40 puntos por primera vez, el potencial de Edwards era evidente. Hoy, con 10,000 puntos en su cuenta y una carrera que parece no tener techo, Anthony Edwards ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad que domina el presente de la NBA.




