La historia de la NHL tiene un nuevo capítulo protagonizado por Patrick Kane, quien este jueves se convirtió en el segundo estadounidense de la historia en llegar a los 500 goles. El delantero de los Detroit Red Wings alcanzó esta cifra redonda en un escenario inmejorable, ayudando a su equipo a vencer 5-1 a los Canucks. Con dos anotaciones en el encuentro, Kane demostró que su instinto goleador permanece intacto tras casi dos décadas en la liga.
Más allá del gol 500, la noche fue significativa para Kane en la persecución de otro récord histórico. Al llegar a los mil 369 puntos totales, se colocó a un paso de superar los mil 374 de Mike Modano. De lograrlo, Kane se consagraría oficialmente como el jugador nacido en EE. UU. más productivo de la historia, un galardón que se sumaría a su ya impresionante lista de trofeos individuales y colectivos obtenidos mayormente con los Blackhawks.
El legado de Kane está marcado por su capacidad para aparecer en los momentos importantes, una cualidad que le valió tres anillos de campeón de la Copa Stanley. Su impacto en la liga fue tal que en la temporada 2015-16 barrió con los premios más importantes, incluyendo el liderato de goleo y el MVP. Su breve paso por los Rangers en 2023 fue solo un preámbulo para su exitosa etapa actual en Detroit, donde ha encontrado un segundo aire competitivo.
La mentalidad de Kane es lo que lo mantiene en la élite a los 37 años. El jugador ha expresado en repetidas ocasiones que el hockey es su vida y que su rutina diaria gira en torno a cómo mejorar su rendimiento en el hielo. Esta disciplina le ha permitido mantenerse saludable y productivo en una liga cada vez más joven y rápida, desafiando las expectativas de retiro que suelen rodear a los jugadores de su edad.
Con este nuevo logro, la inducción de Kane al Salón de la Fama del Hockey en su primer año de elegibilidad parece una certeza absoluta. Sin embargo, para el nativo de Buffalo, el retiro aún no está en los planes inmediatos. Mientras siga disfrutando de la preparación y la competencia, Patrick Kane continuará siendo una amenaza constante para las defensas rivales y un ídolo para las nuevas generaciones de jugadores estadounidenses.




