Europa. —Una intensa ola de frío mantiene a gran parte de Europa paralizada, con cientos de vuelos cancelados, miles de pasajeros varados, trenes suspendidos y atascos kilométricos. Las autoridades advierten que un nuevo temporal podría empeorar la situación a partir del jueves.
Los aeropuertos de París, Bruselas y Ámsterdam se encuentran entre los más afectados. En la capital francesa y su periferia se activó el nivel 3 del Plan de Nieve y Hielo, que impone un límite de velocidad de 70 km/h. Además se suspende el transporte escolar en zonas suburbanas y aplica restricciones similares en el oeste del país.
Por su parte, en Bruselas al menos 40 vuelos fueron cancelados, mientras que la nieve obligó a detener el tráfico ferroviario entre Bélgica y Países Bajos y provocó graves atascos en las carreteras.
En las regiones de Flandes, Bruselas y Valonia se prevén entre 3 y 6 centímetros de nieve, por lo que los medios locales estiman que las filas de vehículos superan los 800 kilómetros.
El impacto es aún mayor en los Países Bajos. Las aerolíneas cancelaron más de 800 vuelos con origen o destino en el aeropuerto de Schiphol debido a la nieve y los fuertes vientos. En consecuencia más de mil pasajeros permanecieron varados durante la noche.
Además, se suspendieron trenes hacia Londres y París, y las carreteras registraron atascos de hasta 700 kilómetros, una cifra inédita para un miércoles desde 1999.
Miles sin electricidad
La situación también es crítica en los Balcanes, donde 15 mil personas permanecen sin electricidad y completamente aisladas en Serbia y Bosnia-Herzegovina.
En Alemania, las autoridades informaron avances en el restablecimiento del suministro eléctrico en Berlín, luego de que miles de hogares permanecieran sin energía durante cuatro días en temperaturas bajo cero, tras un presunto ataque de extrema izquierda a líneas de alta tensión.
Incluso países acostumbrados a inviernos severos han sufrido afectaciones. En el oeste de Suecia, las fuertes nevadas obligaron a suspender todos los tranvías de Gotemburgo por razones de seguridad.
En Finlandia, las bajas temperaturas y las malas condiciones de conducción provocaron retrasos y cancelaciones de autobuses en el área de Helsinki.






