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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y altos funcionarios iraníes intercambiaron amenazas este viernes, en medio de las crecientes protestas económicas que sacuden a Irán y elevan la tensión bilateral, agravada desde los bombardeos estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes en junio.

En un mensaje publicado el 2 de enero en su red Truth Social, Trump advirtió que Estados Unidos “acudirá al rescate” de los manifestantes si las autoridades iraníes disparan contra ellos. Las protestas, que cumplen seis días, han dejado al menos siete muertos, 33 heridos y más de 100 detenidos, según la ONG opositora Hrana.

La respuesta de Teherán llegó a través de Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y ex presidente del Parlamento, quien acusó a Estados Unidos e Israel de avivar las movilizaciones. En su mensaje publicado en X. advirtió que cualquier intervención estadounidense provocaría “caos en la región” y dañaría los intereses de Washington.

Las manifestaciones, originadas por el deterioro económico, han adquirido un fuerte tono político. Irán enfrenta una inflación anual de 42%. Además, sufre  una fuerte depreciación de su moneda, con el dólar cotizando en torno a 1.4 millones de riales.

Aunque el presidente iraní Masoud Pezeshkian ha expresado su intención de dialogar con los manifestantes, reconoció que el margen de acción es limitado ante la crisis económica.

Las actuales protestas son las más grandes desde 2022, cuando la muerte de Mahsa Amini desató movilizaciones nacionales, aunque por ahora no han alcanzado la misma magnitud.