Este domingo 30 de noviembre comenzaron las elecciones generales en Honduras, en las que se definirá si el partido de izquierda gobernante Libertad y Refundación, permanece en el poder o regresa el tradicional bipartidismo representado por Partido Nacional y Partido Liberal de Honduras.
El sufragio definirá al presidente para 2026–2030, así como los 128 escaños del Congreso, ediles municipales y otros cargos locales.
Tres candidatos aparecen como favoritos en una contienda muy reñida: Rixi Moncada (Libre), defensora del proyecto de izquierda; Nasry Asfura (Partido Nacional), con respaldo internacional significativo; y Salvador Nasralla (Partido Liberal), con discurso anticorrupción.
El proceso se lleva a cabo en un contexto de alta polarización, con denuncias mutuas de posibles fraudes, preocupación por la transparencia y un fuerte escrutinio de la comunidad internacional.
Además, la elección estará marcada por la reciente interferencia del presidente de Estados Unidos Donald Trump, quien públicamente respaldó a Asfura, lo que ha generado críticas y cuestionamientos sobre la independencia del proceso electoral.















