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Un reportaje especial del diario estadounidense Los Angeles Times destaca que Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, se ha ganado la reputación de ser un agente del orden competente y dispuesto a enfrentarse a los cárteles del país.

Sin reflector en el cielo pero con una imagen de héroe urbano, Harfuch se ha consolidado como el rostro más visible de la seguridad pública en el gobierno de Claudia Sheinbaum.

Su estilo firme y su perfil mediático le han valido el apodo de “Batman”, heredado de su gestión como jefe de la policía capitalina, cuando los índices delictivos cayeron notablemente.

Desde su nombramiento federal, ha impulsado una estrategia basada en inteligencia, coordinación institucional y acciones contundentes en zonas conflictivas, buscando replicar esos éxitos a nivel nacional.

Hoy, como secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, es enviado a los puntos más conflictivos del país, donde promete capturar criminales y desmontar redes delictivas.

Afirma que, desde octubre de 2024, se han detenido más de 37 mil presuntos delincuentes, asegurado más de 300 toneladas de drogas y desmantelado más de 600 laboratorios.

Un discurso muy distinto al de la estrategia de “abrazos, no balazos” del expresidente López Obrador, que evitaba resaltar cifras operativas.

Según cifras oficiales, los homicidios dolosos bajaron 32% en el primer año del gobierno de Sheinbaum, equivalente a una reducción de 27 asesinatos diarios respecto al año anterior.

García Harfuch proyecta una imagen de autoridad y eficacia, reforzada por un equipo experto en comunicación.

Sin embargo, adoptar una postura firme contra el crimen organizado no está exento de riesgos en México.

En 2020, mientras se desempeñaba como jefe de policía de la capital, García Harfuch sobrevivió a tres heridas de bala en un ataque mientras su camioneta circulaba por Paseo de la Reforma en la Ciudad de México.

En el asalto murieron dos guardaespaldas y una vendedora ambulante que se encontraba en el lugar.

Aun con amenazas constantes de los cárteles y tensiones con Washington por la política antidrogas, García Harfuch mantiene respaldo dentro y fuera del país.

Se dice que García Harfuch cuenta con la confianza de las fuerzas del orden estadounidenses, a pesar de que las crecientes exigencias y amenazas de la administración Trump en territorio mexicano lo ponen en una situación difícil. 

De familia ligada al poder, su trayectoria sigue alimentando la narrativa de un “caballero oscuro” sin capa, pero clave en la estrategia de seguridad federal.

Hoy es probablemente la figura más visible del gobierno mexicano, aparte de la presidenta, y las encuestas lo muestran entre los más populares, y un posible candidato para suceder a Sheinbaum, quien claramente confía en él desde su tiempo juntos en el gobierno de la Ciudad de México.