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La federación iraní anunció que no acudirá al sorteo de la próxima Copa del Mundo, programado para el 5 de diciembre en Washington D.C., luego de que Estados Unidos negara los visados a varios miembros clave de su delegación. La falta de permiso para entrar al país afectó, entre otros, al presidente de la federación.

Según comunicó el portavoz de la federación, la decisión se tomó tras considerar que “las acciones tomadas no tienen nada que ver con el deporte” y responden a una situación política. Por ello, informaron formalmente a FIFA que Irán no participará en la ceremonia oficial.

Aunque algunos miembros de la delegación sí recibieron sus visas como el director técnico y algunos funcionarios, la omisión de figuras centrales hizo imposible una representación representativa. Eso bastó para que la federación decidiera el boicot.

El pandemonio diplomático llega en un contexto delicado: EE. UU. comparte organización del Mundial 2026 junto con Canadá y México, lo que pone en entredicho la participación de Irán en actos oficiales previos al torneo.

La ausencia de Irán en el sorteo no solo refleja un problema deportivo, sino también político e institucional. Este boicot podría complicar no solo su imagen ante la comunidad internacional, sino la logística del país rumbo al Mundial 2026.