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Con una actuación sobria y eficiente, la Selección de Portugal Sub-17 alzó por primera vez en su historia el trofeo del Mundial juvenil. En la final celebrada en Doha, los lusos derrotaron 1–0 a Austria, gracias al gol de Anísio Cabral al minuto 32, tras quedar bien ubicado dentro del área luego de una precisa asistencia.

Durante todo el torneo, los portugueses mostraron consistencia defensiva y un juego colectivo sólido, lo que quedó plasmado en su camino a la final eliminando a equipos como México, Suiza y Brasil en instancias decisivas.

Austria, por su parte, desplegó un fútbol ofensivo en gran parte del encuentro, intentando igualar el marcador sobre todo en la segunda mitad; incluso rozó el empate con un remate al poste cerca del minuto 85.

Pero la sólida defensa portuguesa, junto a la determinación de sus delanteros, impidió cualquier reacción del rival. Con esta victoria, Portugal consolida una generación juvenil que prometió desde la previa y que hoy se consagra en el plano mundial.

Este título representa para Portugal mucho más que un trofeo: es la confirmación de una cantera de clase mundial, una nueva generación de talentos que podrían definir el futuro del fútbol europeo. El Mundial Sub-17 2025 les pertenece.