Después de casi cinco décadas, el Consejo de Seguridad de la ONU decidió por unanimidad retirar sus fuerzas de paz en el sur de Líbano a finales del próximo año, cediendo así a las demandas de Estados Unidos e Israel.
Originalmente, el gobierno de Donald Trump pidió dicho retiro se realizara en seis meses, pero tras intentar una extensión conclusiva de un año, votó a favor de un mandato final de 16 meses, para continuar sus actividades cerca de la frontera con Israel establecida por la ONU.
Durante casi 50 años, la fuerza multinacional de paz desempeñó un importante papel en la vigilancia de la seguridad en el sur de Líbano, incluso durante la guerra entre Israel y Hezbollah del 2024.
Sin embargo, ha recibido críticas de ambos bandos y de funcionarios del gobierno del presidente Trump, quien ha tomado medidas para reducir el financiamiento de su administración para la operación.
La fuerza de paz, conocida como UNIFIL, fue creada para observar y controlar la retirada de las tropas de Israel del sur de Líbano, tras la invasión israelí de 1978. Su misión se amplió tras la guerra de un mes en 2006 entre Tel Aviv y el grupo político-militar Hezbollah.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, respaldó la decisión de ampliar el mandato de la UNIFIL hasta diciembre de 2026, tras agradecer a todos los países del Consejo “que expresaron su comprensión de las preocupaciones de Líbano”.
La resolución de la ONU, impulsada por Francia, otorga un año, a partir del 31 de diciembre de 2026, para que la fuerza retire a sus 10 mil 800 efectivos militares y civiles y todo el equipo de Naciones Unidas.
La finalidad es lograr que el gobierno libanés sea “el único proveedor de seguridad” en el sur del país y al norte de la frontera trazada por la ONU conocida como la Línea Azul.
También se hizo un llamado a Israel para que retire sus fuerzas del norte de dicha línea.