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La activista Malala Yousafzai volvió a su provincia natal de Jáiber Pastunjuá, en Pakistán, de donde fue evacuada en 2012 a Reino Unido tras recibir un disparo en la cabeza en un ataque de los talibanes cuando viajaba en su transporte escolar.

Malala, que en 2014 se convirtió en la ganadora más joven del Premio Nobel de la Paz por su lucha en favor de la educación de las niñas, solo ha regresado a Pakistán en contadas ocasiones.

Aunque ha visitado en dos ocasiones el remoto valle de Swat, donde fue tiroteada por los talibanes paquistaníes, es la primera vez en 13 años que regresa a Shangla, donde pasó su infancia antes de que su familia se trasladara a Swat. 

En esta localidad ha ido en aumento la violencia desde que los talibanes volvieron al poder en el vecino Afganistán en el verano de 2021. Se estableció un cordón de seguridad durante varias horas en la zona que visitó la activista.

Malala llegó en helicóptero acompañada de su padre, su marido y su hermano. Aprovechó la ocasión para comprobar los progresos de los proyectos locales apoyados por el Fondo Malala, una ONG que trabaja en favor de la educación de las niñas.

«Cuando era pequeña, pasaba todas mis vacaciones en Shangla jugando junto al río y compartiendo comidas con mi extensa familia», escribió la activista en sus redes sociales. 

«Ha sido una alegría volver allí hoy, después de 13 largos años, en medio de las montañas, con las manos sumergidas en el río fresco, riendo con mis queridos primos. Este lugar es muy querido en mi corazón y espero volver una y otra vez», agregó.