Para muchos la renuncia de Adrián Rubalcava alcalde con licencia de Cuajimalpa y aspirante del Frente Amplio a la candidatura a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México al Partido Revolucionario Institucional, pudo parecer sorpresiva, producto de la nominación en favor de Santiago Taboada, pero la realidad es que no fue así.
El aparente berrinche de Rubalcava es producto de una estrategia planeada con antelación, una traición fraguada en conjunto con Morena, diseñada para utilizar como pretexto la postulación de Taboada, situaciones ambas presupuestadas con mucha antelación.
Nos informan que el acuerdo consiste en que Morena se haría cargo de congelar los expedientes judiciales en contra del alcalde priista de Cuajimalpa a cambio de que este se convirtiera en una suerte de “caballo de Troya” en contra del PRI y eventualmente de su incorporación al equipo de campaña de Clara Brugada.
Esto claro sin dejar de lado una eventual candidatura a algún cargo de elección popular vía el partido Verde o el mismo Morena, toda vez que Ruvalcaba era consiente de que Taboada es mucho más competitivo que él y que existía un acuerdo mediante el cual le correspondía a Acción Nacional poner candidato en la Ciudad de México derivado de la alianza que conforma el Frente Amplio.
Rubalcava espero el momento acordado para irrumpir mediáticamente exponiendo que fue engañado por la dirigencia tricolor y no se le permitió participar en el proceso selectivo para determinar la candidatura, con la intención de victimizarse y por ello tener la justificación de poder no solo quejarse, sino de ventanear situaciones que dejen mal parado al PRI y a la misma alianza.
Muestra de ello es que, a solo a unas horas de su separación partidista, anuncia que los diputados locales que dice lo apoyan, votaran en favor de la ratificación de la Fiscal Ernestina Godoy, lo cual de suyo no es ninguna coincidencia ni de tiempo ni de circunstancia, sino resultado de su paco transbambalino.
Mas allá de cualquier consideración ética o de lealtad la falla del plan Rubalcava consiste en que Alito Moreno ya estaba enterado de que esto iba a suceder, lo había descubierto con anticipación y como se dice coloquialmente lo dejo correr porque a su vez la alianza tiene también una estrategia para contrarrestarlo.
El que Morena le haya enfriado las investigaciones en su contra no limita la capacidad de el Frente Amplio de dar a conocer en que consisten y si bien es cierto que puede que no se alcancen a judicializar, también lo es que eventualmente serán del dominio público.
La idea es dejar en claro que Rubalcava no renuncio porque se limitó su aspiración política, sino que es un tránsfuga que solo pretende su propio beneficio, es decir que su postura no solo no es genuina, mas bien esta motivada por la ambición de poder y que en ello no media pues ninguna convicción o lealtad.
Por tanto, todo lo que revele o exponga, es una herramienta para acomodarse lo mejor posible, una venta de información al mejor postor que en todo caso lo terminara de colocar como un mercenario y por ende su imagen se relacione con la traición. Una forma de auto anulación orgánica.
No se puede negar que Rubalcava alcanzo un muy buen nivel de aceptación en su gestión como alcalde, pero tampoco que Cuajimalpa aporta muy pocos votos en una elección, Adrián Rubalcava intercambio su prestigio político y personal a cambio de una traición y eso más tarde que temprano le a cobrar factura también a donde se vaya, porque lo están aceptando por eso, no por su valor o peso político.