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El Congreso de la Unión, entiéndase Diputados y Senadores, es la primera referencia de los mexicanos sobre la política en el país.

Aunque pareciera desconocerse exactamente cuál es la labor de unos y otros, el desinterés y el prejuicio sobre sus miembros hace que la política sea considerada como corrupta, en la que reina la traición y el interés personal de sus integrantes.

La labor de legislar en México no debería ser un empleo tomado tan a ligera, pues existen 55 facultades del Congreso de la Unión que están claramente indicadas en el artículo 73 constitucional.

Así también, los artículos 74 y 76 establecen las 9 facultades exclusivas tanto de la Cámara de Diputados como las 13 del Senado de la República, respectivamente.

Escribió Stefan Zweig en su biografía sobre María Estuardo que “moral y política llevan caminos separados. Por eso siempre se juzgará un acontecimiento desde planos completamente distintos según se valore desde el punto de vista de la humanidad o de la ventaja política”.

Si algo hemos aprendido mal de lo que llamamos política, propia de diputados y senadores en México, es que los insultos manotazos y la filtración de audios y videos no son parte de la labor legislativa. Eso no es hacer política.

El lema emblemático de la Revolución “Sufragio efectivo, no reelección” prohibió la reelección presidencial y en el Decreto del 29 de abril de 1933 también se prohibió la reelección del Poder Legislativo.

La cultura presidencial en México ha sido la protagonista que ha opacado el equilibrio de poderes, teniendo a un Poder Legislativo sumiso que la voluntad popular dio vida a partir de 1997, pero que en 2018 se perdió.

Con la reforma política de 2013, se dejó atrás la visión retrógrada de prohibir la reelección legislativa. En la elección de 2021, un tercio de los integrantes de la Cámara de Diputados pudo reelegirse.

Entenderlo ahora es menos complicado: la reelección legislativa es la vía para profesionalizar la actividad parlamentaria. Esto significa que en unos años deberíamos dejar de ver insultos, tomas de tribuna y un mejor comportamiento por parte de los representantes populares.

Para la elección federal de 2024, más del 90 por ciento de los integrantes de la Cámara de Diputados han manifestado su intención de reelegirse.

No es propiamente el interés de la patria lo que los mueve, ni el interés de hacer carrera parlamentaria, sino la desgracia de quedarse sin empleo. Porque no se puede desaprovechar la ventaja política de la que escribió Zweig de quienes no gozan de calidad moral.

Red social X: @jose_ricardo_mp