Por: Jorge Antonio Cano Félix
Viajar en avión es una experiencia que despierta emociones contrastantes. Desde la emoción de llegar a un destino nuevo hasta la frustración por retrasos y problemas logísticos. Sin embargo, en México, algo que se ha vuelto demasiado común es la falta de información clara y accesible en los aeropuertos.
A lo largo de los años, he tenido la oportunidad de viajar por diversos aeropuertos del país y experimentar sus sistemas de primera mano. Lo que se percibe es un patrón evidente: la tecnología en la mayoría de los aeropuertos de México parece estar más enfocada en lo decorativo que en lo funcional. Esta situación no solo afecta la experiencia del usuario, sino que impacta directamente en la competitividad del sector aeronáutico mexicano.
Datos del World Economic Forum indican que México ocupa el lugar 61 en calidad de infraestructura aeroportuaria a nivel mundial, lo que refleja una necesidad urgente de modernización. Sin embargo, este panorama ha comenzado a cambiar gracias al impulso de políticas enfocadas en mejorar la infraestructura del país, promovidas por la actual administración y que continuarán bajo el liderazgo de la próxima presidenta, quien ha destacado la importancia de modernizar y hacer más eficientes los servicios en sectores clave como el transporte y la tecnología aeroportuaria.
Algo que en particular urge se haga en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), uno de los más importantes de América Latina,y que ha sido señalado en diversas ocasiones por su ineficiencia tecnológica. Según un informe de Skytrax, las quejas más comunes de los usuarios en el AICM incluyen la falta de pantallas informativas actualizadas, la imprecisión en los horarios de vuelo y la reasignación de puertas de embarque sin previo aviso.
Este escenario se agrava cuando consideramos que en otros países, la tecnología aeroportuaria ha avanzado significativamente. Países como Singapur, Japón y los Países Bajos han implementado sistemas de gestión en tiempo real que permiten no solo informar a los usuarios sobre cambios en sus vuelos, sino optimizar la logística de operaciones. Singapur, por ejemplo, ha integrado la inteligencia artificial y el machine learning en el monitoreo de vuelos, lo que permite que los usuarios reciban actualizaciones precisas y personalizadas en sus dispositivos móviles. En México, sin embargo, esta clase de tecnología aún es un lujo en lugar de una norma.
Es evidente que una de las mayores fallas en los aeropuertos mexicanos radica en la falta de coordinación tecnológica entre aerolíneas y aeropuertos. Mientras que aeropuertos de primer nivel como el de Ámsterdam cuentan con plataformas tecnológicas que permiten la comunicación instantánea entre aerolíneas, control de tráfico aéreo y usuarios, en México persiste un desajuste entre las partes involucradas.
En este contexto, surge una excepción: el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), que ha implementado un enfoque innovador en la experiencia del usuario. Desde su inauguración, el AIFA ha destacado por el uso estratégico de la tecnología. Con sistemas de monitoreo en tiempo real, pantallas informativas claras y una aplicación móvil eficiente, este aeropuerto está marcando un nuevo estándar para la gestión aeroportuaria en el país.
Según un análisis de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), el AIFA ha logrado reducir en un 30% el tiempo promedio de espera en las áreas de seguridad y abordaje, gracias a la automatización de procesos y a la capacitación tecnológica de su personal. Sin embargo, el resto de los aeropuertos del país sigue rezagado. Mientras que el AIFA demuestra lo que se puede lograr con una integración tecnológica adecuada, los aeropuertos más antiguos deben priorizar la modernización de sus sistemas.
Aunque el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles ha demostrado ser un modelo positivo, el resto de los aeropuertos del país deben seguir su ejemplo si México aspira a ofrecer un servicio de clase mundial. La integración tecnológica, combinada con una mayor coordinación entre aerolíneas y aeropuertos, no es solo una mejora deseable, sino una necesidad imperante para la eficiencia y competitividad del sector aeronáutico en el país.