Los resultados de las encuestas realizadas por MORENA para elegir a los Coordinadores de la Defensa de la Cuarta Transformación, que en los hechos serán los candidatos a las gubernaturas de Yucatán, Veracruz, Tabasco, Puebla, Morelos, Jalisco, Guanajuato, Chiapas y Ciudad de México en 2024, han generado controversia en materia de paridad de género.
Pero, ¿qué escenario se puede presentar para la conformación de la LXVI y LXVII Legislaturas en el Congreso de la Unión?
En el ámbito de la crónica parlamentaria, las legislaturas LXIV y LXV marcarán un hito por ser consideradas como las Legislaturas de la Paridad.
Actualmente, la Cámara de Diputados cuenta con 250 legisladoras e igual número de legisladores. Por su parte, en el Senado de la República 64 de 128 son senadoras.
Hasta aquí parecería que estamos en un punto óptimo en el que la representatividad de estas legisladoras es sinónimo de mayor empatía con las más de 23 millones de mujeres que les dieron su voto en la elección de 2018 para ser sus representantes populares.
México debe sentirse orgulloso de que hoy las mujeres toman decisiones desde el ámbito público como nunca antes.
Sin embargo, el orgullo se transforma en indignación por la desaparición de las estancias infantiles en 2019, así como las escuelas de tiempo completo con alimentos incluidos en 2022, avalado por las legisladoras mayoritarias de MORENA-Verde-PT integrantes de las Legislaturas de la Paridad, traicionando a miles de mujeres mexicanas que tenían en estos programas el único apoyo gubernamental.
No menos vergonzosa es la indiferencia que tuvieron las diputadas “feministas” de MORENA-Verde-PT durante la discusión del Presupuesto de Egresos de la Federación 2024, al no presentar ni una sola propuesta de ampliación presupuestal para garantizar la interrupción legal del embarazo en condiciones sanitarias seguras y adecuadas en hospitales públicos.
Los excesos cometidos por diputadas y senadoras, desde la joven e inexperta priista que cobra un moche del sueldo de una colaboradora, hasta la senadora obradorista que insulta, ofende y rebaja la calidad del debate como nunca se había visto en el parlamento mexicano, son muestra del deterioro político que ha llegado junto con la paridad de género.
Y no porque sean legisladoras quienes protagonicen más este tipo de arrebatos legislativos, sino porque los partidos políticos ya no se ocupan de formar cuadros y líderes que representen dignamente las causas sociales de colonias, localidades y entidades.
La Ley General de Partidos Políticos establece como una obligación de estos, garantizar la paridad entre los géneros en candidaturas a legisladores federales y locales, pero no establece qué aptitudes deben poseer para aspirar a ocupar un cargo de elección.
La paridad de género es un engaño el cual reduce la posibilidad de que las mujeres sean representantes populares por su capacidad y no por un acto de cuota. Pero no se vislumbra que esto vaya a cambiar en las próximas Legislaturas.
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