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La policía de Albania recurrió este sábado al uso de cañones de agua y gases antidisturbios para dispersar a grupos de manifestantes enmascarados en las calles de la capital, Tirana, en una jornada donde las movilizaciones antigubernamentales alcanzaron su tercera semana consecutiva de disturbios frente a edificios institucionales.

El estallido social está motivado por el creciente malestar ciudadano frente a presuntos casos de corrupción al interior del gobierno y el deterioro continuo del sistema educativo público. Las protestas, encabezadas principalmente por colectivos juveniles, estudiantes y sectores de la oposición, han escalado en enfrentamientos directos contra las barreras de contención policial, lanzamiento de proyectiles e intentos de bloqueo en las principales avenidas gubernamentales de la ciudad.

Esta ola ininterrumpida de movilizaciones callejeras representa uno de los mayores desafíos políticos para el mandato del primer ministro Edi Rama, cuya gestión enfrenta crecientes presiones para emprender reformas estructurales, atender las demandas de transparencia administrativa e iniciar un diálogo formal ante la persistencia de los disturbios en la capital.