Publicidad

Estados Unidos confirmó nuevos ataques contra instalaciones militares iraníes en la isla de Qeshm, ubicada en el estrecho de Ormuz, en medio de la tensión por la seguridad marítima y los esfuerzos diplomáticos para evitar una nueva escalada del conflicto.

El presidente estadounidense, Donald Trump, reconoció el viernes 6 de noviembre que las fuerzas de su país realizaron bombardeos limitados contra sistemas de defensa aérea iraníes. Calificó las operaciones como ataques menores, aunque no ofreció detalles sobre el alcance de los daños ni precisó todos los objetivos.

Medios estatales iraníes reportaron explosiones en la zona de Suza, en Qeshm. Por su parte, el ejército de Irán aseguró que derribó un dron estadounidense MQ-9 sobre la isla, una afirmación que no ha sido corroborada de manera independiente. El Comando Central de Estados Unidos dijo estar al tanto de los reportes, pero evitó ofrecer más información.

La ubicación es relevante: Qeshm se encuentra junto a la entrada del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo. En los últimos días, organismos de vigilancia marítima han registrado nuevos ataques contra embarcaciones en esa zona, lo que mantiene la preocupación por posibles interrupciones al comercio energético.

Aunque en redes sociales circuló una versión que situaba los bombardeos cerca de la ciudad portuaria de Jask y los relacionaba con presuntos lanzamientos de misiles antibuque iraníes, no existe confirmación independiente suficiente para sostener esos señalamientos.

Trump afirmó que los contactos diplomáticos continúan y que existe progreso, pero no presentó detalles de un posible acuerdo. Mientras tanto, los nuevos ataques mantienen la presión sobre una región estratégica para el comercio internacional y elevan el riesgo de que las hostilidades se extiendan.