Francia investiga si una serie de falsas amenazas de bomba contra vuelos comerciales y medios de comunicación en Europa está relacionada con potencias extranjeras. La Fiscalía de París abrió una investigación para identificar a los responsables de los mensajes y determinar si existe una operación coordinada detrás de los incidentes registrados durante los últimos días.
La alerta se ha extendido por varios países. El martes 3 de noviembre se reportaron amenazas contra al menos siete vuelos y un crucero. Dos días después, una nueva oleada alcanzó al menos 27 aeronaves, lo que obligó a realizar desvíos, aterrizajes no programados y revisiones de seguridad. Algunos aviones incluso fueron escoltados por cazas militares.
Uno de los casos ocurrió con un vuelo de Aer Lingus que cubría la ruta Dublín-Roma y fue desviado a una base aérea francesa en Évreux. Las inspecciones realizadas en distintas aeronaves no localizaron explosivos ni objetos sospechosos.
El viernes, las amenazas también alcanzaron a medios de comunicación. La radiodifusora pública irlandesa RTÉ evacuó sus instalaciones tras recibir un mensaje intimidatorio; también se reportaron alertas en la televisora búlgara Nova y en la británica Sky.
Entre las hipótesis investigadas figura una posible conexión rusa. Algunos mensajes fueron firmados con el nombre de un movimiento ultranacionalista ruso, pero no existe evidencia pública que confirme su participación. Su fundador negó cualquier responsabilidad.
Autoridades de Irlanda y España han advertido sobre la posibilidad de una campaña coordinada de desestabilización o guerra híbrida. Sin embargo, ningún gobierno ha atribuido formalmente los incidentes a un país.
Aunque las amenazas han resultado falsas, cada aviso activa protocolos de seguridad, afecta itinerarios y genera costos operativos. La investigación francesa busca establecer si los mensajes tienen un origen común y quién está detrás de esta sucesión de alertas.
















