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El alcalde de Houston, John Whitmire, firmó este viernes una orden ejecutiva que instruye al departamento de policía local a limitar su colaboración con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos. 

La directiva municipal representa una de las primeras medidas concretas para frenar las directrices de deportación masiva en Texas, impulsada tras la contundente victoria del Partido Demócrata en los comicios de mitad de mandato, donde Gina Hinojosa desbancó al republicano Greg Abbott para asumir la gubernatura estatal tras más de tres décadas de hegemonía conservadora.

Bajo los nuevos lineamientos, los agentes del orden de la cuarta ciudad más poblada de la nación únicamente podrán entablar comunicación con las autoridades migratorias federales en situaciones donde la persona intervenida sea arrestada formalmente por un delito que amerite pena de prisión, o bien cuando medie una orden administrativa explícita emitida por la agencia migratoria. 

La disposición prohíbe remitir a personas por infracciones viales menores o faltas administrativas que no conlleven arresto formal, enfocando las labores policiales exclusivamente en conductas que atenten contra la seguridad comunitaria.

La resolución se suscita tras meses de tensiones y movilizaciones sociales en Houston derivadas de incidentes letales atribuidos a agentes federales, entre ellos la muerte por disparo de un trabajador de la construcción de origen mexicano y el atropellamiento de un civil. 

Respecto a este último caso, un gran jurado local imputó de manera formal al agente involucrado bajo cargos de agresión agravada con arma mortal, intensificando los reclamos ciudadanos para salvaguardar los derechos civiles de la población migrante en la demarcación.