El hasta ahora vicepresidente de Paraguay, Pedro Alliana, prestó juramento ante el Congreso Nacional como nuevo presidente de la República tras la destitución en juicio político de Santiago Peña. Durante su primer discurso como jefe de Estado, Alliana anunció que los afectados por el «descalabro financiero» derivado del cierre e intervención de Ueno Bank «serán compensados plenamente», fijando como prioridad gubernamental la estabilización del sistema bancario y la restitución de los recursos retenidos.
El ascenso de Alliana, quien completará el mandato constitucional vigente hasta agosto de 2028, se produce tras una semana de alta tensión social desatada cuando el Banco Central del Paraguay (BCP) intervino la entidad financiera privada vinculada a Peña. Dicho banco concentraba a 2,94 millones de clientes —en su mayoría ahorristas minoristas— y administraba colocaciones estratégicas de fondos estatales, entre ellos los recursos de jubilaciones del Instituto de Previsión Social (IPS), cuyos capitales quedaron congelados desde el inicio de las pesquisas regulatorias.
El traspaso de mando por línea de sucesión se concretó luego de que la Cámara de Diputados rechazara previamente un intento de juicio político en contra de Alliana, despejando la vía institucional tras la condena en ausencia de Peña en el Senado. El nuevo mandatario, quien ya había declinado con anterioridad su precandidatura para las elecciones internas de 2027 en el oficialista Partido Colorado, asume la jefatura del Poder Ejecutivo con el reto de desactivar las masivas movilizaciones ciudadanas, restablecer la credibilidad en el sistema de depósitos y colaborar con los procesos penales que enfrenta su predecesor.














