El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió este viernes la ofensiva bélica contra la República Islámica al afirmar que el Estado de Israel y el conjunto de Oriente Medio «no existirían» si su administración «no hubiera impedido» a Irán desarrollar un arma nuclear. A través de un mensaje en su plataforma Truth Social, el mandatario sostuvo que se trata de una realidad incontestable que «nadie quiere decir, pero todo el mundo sabe que es verdad», ratificando la vía militar como un imperativo estratégico de supervivencia para los aliados de Washington.
El pronunciamiento del jefe de Estado surge en plena pugna interna dentro de la Casa Blanca, luego de que su propio vicepresidente, JD Vance, responsabilizara abiertamente al conflicto armado con Teherán de la reciente derrota del Partido Republicano en las elecciones de medio mandato. Vance reveló informes y sondeos internos que demuestran que millones de votantes de la coalición conservadora de 2024 optaron en esta ocasión por apoyar al Partido Demócrata, motivados principalmente por el rechazo al conflicto bélico, el aumento en el costo de vida y el cuestionamiento a la política exterior hacia Israel.
En paralelo a la retórica de confrontación, la administración estadounidense activó vías diplomáticas para contener el desbordamiento regional: Trump sostuvo una llamada telefónica con el emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, con el fin de evaluar las negociaciones internacionales y acercar posturas entre las partes en conflicto. El acercamiento preliminar mediado por Doha generó un alivio inmediato en los mercados energéticos globales, donde el barril de petróleo Brent moderó su volatilidad y retrocedió a los 97 dólares tras haber superado la barrera de los 100 dólares por barril durante la madrugada.














