El fiscal federal para el Distrito Sur de Florida, Jason Reding Quiñones, presentó este viernes su renuncia con carácter inmediato tras liderar la acusación penal contra el expresidente cubano Raúl Castro por el derribo de avionetas civiles de la organización humanitaria Hermanos al Rescate en 1996. A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, Quiñones notificó su dimisión dirigida al presidente Donald Trump sin detallar las causas de su salida, describiendo su paso por la jefatura del distrito judicial como «un privilegio único en la vida».
Durante su gestión, Quiñones encabezó la imputación formal contra Castro y varios mandos militares de la isla por el homicidio de cuatro pilotos ocurrido hace tres décadas, una causa anunciada el pasado mayo desde la emblemática Torre de la Libertad en Miami. En paralelo, el funcionario tenía a su cargo la investigación sobre una presunta conspiración de adversarios políticos contra Trump mediante indagatorias judiciales y de inteligencia; no obstante, dicho expediente experimentó tensiones internas severas tras la renuncia en semanas recientes de varios fiscales del equipo asignado debido a desacuerdos sobre la conducción del caso, que no logró avances sustanciales.
El fiscal general de Estados Unidos, Todd Blanche, despidió públicamente al exfuncionario agradeciendo sus servicios al frente del distrito judicial y destacando su labor en el combate al crimen organizado, el narcotráfico y la acusación penal contra la cúpula cubana. La salida de Quiñones ocurre en un escenario de endurecimiento de sanciones por parte de la Casa Blanca contra La Habana, mientras Castro, de 95 años, permanece en territorio cubano desestimando la orden de aprehensión emitida por los tribunales federales de Florida.














