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Una jueza federal de Estados Unidos frenó la construcción del arco del triunfo, monumental proyecto impulsado por el presidente Donald Trump, medida cautelar que deja en la incertidumbre la edificación apenas horas después de que un panel regulador autorizara su inicio.

La magistrada de distrito Tanya Chutkan dictaminó que la administración federal no puede arrancar las obras durante un lapso de dos semanas, periodo en el que la corte analizará las impugnaciones y dudas sobre la legalidad del monumento. La orden judicial paralizó el arranque inmediato que buscaba la Casa Blanca, luego de que la Comisión Nacional de Planificación de la Capital (NCPC) aprobara por 8 votos a favor y 4 en contra dar luz verde a los trabajos, desoyendo testimonios ciudadanos de rechazo.

El foco central de la controversia radica en el emplazamiento previsto para la estructura de 76 metros de altura, proyectada junto al Cementerio Nacional de Arlington, histórico camposanto militar.

Los cuatro comisionados disidentes habían demandado postergar la resolución al advertir sobre vacíos jurídicos, la ausencia de una partida presupuestal aprobada por el Congreso para fondear la obra y contradicciones en los argumentos del secretario de Defensa, Pete Hegseth, respecto a la supuesta función de seguridad de la edificación. No obstante, la mayoría afín a Trump desechó las objeciones para consumar el aval.

Desde su retorno al poder en enero de 2025, el mandatario republicano ha promovido diversas intervenciones urbanísticas y de infraestructura en la capital estadounidense; entre estas iniciativas destaca la edificación de un salón de baile en la Casa Blanca, intervención que implicó la demolición de un ala completa de la residencia oficial.