El monarca belga ordenó al mandatario y a la coalición reanudar de inmediato las negociaciones sobre las finanzas del país.
Este viernes, el rey Felipe de Bélgica rechazó la renuncia del primer ministro Bart De Wever y lo envió, junto con los partidos de la coalición gobernante, de vuelta a la mesa de trabajo para resolver la crisis prolongada por el presupuesto del país.
El jefe de gobierno había puesto su cargo a disposición el lunes tras el fracaso de las conversaciones presupuestarias; no obstante, el monarca —responsable constitucional de velar por la formación del Ejecutivo— aplazó su decisión inicial para consultar a los dirigentes de las fuerzas políticas aliadas a lo largo de toda la semana.
A través de un comunicado oficial, el Palacio Real destacó que todos los líderes «reafirmaron su determinación de alcanzar un acuerdo sobre una senda presupuestaria sólida para los próximos tres años», pactando encarar el proceso con responsabilidad y disposición al consenso.
Ante estos compromisos, la Casa Real resolvió desestimar la dimisión de Bart De Wever y ordenar la reanudación inmediata del diálogo económico. Según lo establecido por la Corona, el primer ministro deberá rendir un informe con los avances alcanzados el próximo 16 de noviembre.














