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El partido ultraortodoxo Judaísmo Unido de la Torá (JUT), aliado histórico de Benjamin Netanyahu, se negó a darle su apoyo para formar el próximo gobierno de Israel. La postura de la agrupación fue confirmada durante las rondas de consulta iniciadas por el presidente Isaac Herzog, tras los comicios celebrados a un año de los ataques de Hamas.

El distanciamiento del JUT responde al fracaso del primer ministro saliente en aprobar la ley que exenta a los estudiantes religiosos del servicio militar obligatorio. Esta decisión fractura la coalición conservadora e impacta directamente el balance de poder en la Kneset, donde se requieren 61 escaños para obtener la mayoría.

Sin los legisladores ultraortodoxos, el bloque de Netanyahu cae de 53 a 46 respaldos, lo que posiciona a su principal rival, el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, como el favorito. Eisenkot suma actualmente 56 recomendaciones tras recibir el apoyo de la lista árabe Raam.

El presidente Herzog tiene hasta el 11 de noviembre para definir a qué líder encomendará la tarea de integrar la nueva administración. El giro del JUT inclina la balanza a favor de Eisenkot para buscar los pactos necesarios y asumir la jefatura del Ejecutivo.