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Miles de trabajadores y estudiantes se manifestaron este jueves en toda Francia en una nueva jornada de huelgas nacionales contra el encarecimiento del costo de vida, la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de los servicios públicos. Hasta el mediodía, las autoridades registraron 270 mil manifestantes distribuidos en 180 marchas, mientras que el gobierno prevé una participación total de entre 500 mil y 700 mil personas.

Las movilizaciones, convocadas por los sindicatos, exigen una revalorización del salario mínimo interprofesional, incrementos salariales generales, mayor justicia fiscal y mejores condiciones para los estudiantes de liceo. Sin embargo, el margen de maniobra del Ejecutivo es limitado debido a los planes de saneamiento de las arcas públicas mediante un fuerte ajuste fiscal previsto para 2027.

El impacto de las protestas alcanzó los principales atractivos turísticos de París, obligando al cierre temporal de la Torre Eiffel y de salas en el Museo del Louvre, además de recortar los horarios del Museo de Orsay. Asimismo, los organizadores advirtieron que las movilizaciones continuarán hasta obtener respuestas concretas a sus demandas.

Ante el temor de que se repitan los disturbios, saqueos y enfrentamientos registrados en jornadas previas —como los ocurridos el pasado 17 de octubre—, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, ordenó el despliegue de unos 70 mil policías y gendarmes en todo el territorio nacional. Estas tensiones sociales sacuden los últimos meses de la presidencia de Emmanuel Macron, quien concluirá su mandato el próximo mes de mayo.