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Durante su participación en la sesión plenaria de la XXX Cumbre Iberoamericana celebrada en Madrid, el canciller mexicano, Roberto Velasco, ratificó la postura histórica del país en contra del embargo y las medidas económicas coercitivas impuestas por Estados Unidos a Cuba. Ante los jefes de Estado y de Gobierno, el funcionario defendió los principios de autodeterminación, derecho internacional y la solución pacífica de las controversias entre las naciones soberanas.

En su intervención, Velasco subrayó que la política exterior mexicana se guía estrictamente por el respeto a la soberanía, la integridad territorial, la confianza mutua y una cooperación basada en la reciprocidad sin subordinación. Asimismo, enfatizó los lazos históricos y culturales que unifican a la región iberoamericana, destacando el valor fundamental de los pueblos indígenas y afrodescendientes como la raíz viva de su identidad compartida.

El diplomático también destacó que España ocupa un lugar de profunda relevancia para México debido a los vínculos históricos y al presente compartido, momento en el cual recordó la acogida brindada a los exiliados republicanos al señalar que «la hospitalidad de ayer es la amistad de hoy». De igual forma, valoró a Iberoamérica como una potencia cultural, lingüística y natural de gran proyección internacional.

Finalmente, el representante de México puntualizó que el fin último del crecimiento económico debe ser el bienestar social y la reducción de las desigualdades mediante decisiones firmes de Estado. En este sentido, advirtió que no puede hablarse de prosperidad compartida mientras una parte significativa de la población permanezca rezagada del desarrollo regional.

Durante su participación en la sesión plenaria de la XXX Cumbre Iberoamericana celebrada en Madrid, el canciller mexicano, Roberto Velasco, ratificó la postura histórica del país en contra del embargo y las medidas económicas coercitivas impuestas por Estados Unidos a Cuba. Ante los jefes de Estado y de Gobierno, el funcionario defendió los principios de autodeterminación, derecho internacional y la solución pacífica de las controversias entre las naciones soberanas.

En su intervención, Velasco subrayó que la política exterior mexicana se guía estrictamente por el respeto a la soberanía, la integridad territorial, la confianza mutua y una cooperación basada en la reciprocidad sin subordinación. Asimismo, enfatizó los lazos históricos y culturales que unifican a la región iberoamericana, destacando el valor fundamental de los pueblos indígenas y afrodescendientes como la raíz viva de su identidad compartida.

El diplomático también destacó que España ocupa un lugar de profunda relevancia para México debido a los vínculos históricos y al presente compartido, momento en el cual recordó la acogida brindada a los exiliados republicanos al señalar que «la hospitalidad de ayer es la amistad de hoy». De igual forma, valoró a Iberoamérica como una potencia cultural, lingüística y natural de gran proyección internacional.

Finalmente, el representante de México puntualizó que el fin último del crecimiento económico debe ser el bienestar social y la reducción de las desigualdades mediante decisiones firmes de Estado. En este sentido, advirtió que no puede hablarse de prosperidad compartida mientras una parte significativa de la población permanezca rezagada del desarrollo regional.