El Papa León XIV iniciará este viernes 6 de noviembre una gira pastoral por Sudamérica que comenzará en Uruguay y continuará por Argentina y Perú, tres naciones con profundas diferencias en sus modelos de relación entre el Estado y la religión. El destino inicial destaca regionalmente por una histórica y consolidada laicidad institucional que distanció a las autoridades de la tutela eclesiástica desde principios del siglo XX.
El proceso de secularización uruguayo cobró impulso constitucional en 1918 y derivó en la reformulación del calendario oficial en 1919, cuando festividades religiosas tradicionales adoptaron denominaciones civiles como el Día de la Familia para la Navidad o la Semana de Turismo para la Semana Santa. Esta transición respondió a un extenso proceso político y social que abarcó la municipalización de cementerios y la obligatoriedad del matrimonio civil.
De acuerdo con estudios de opinión de Equipos Consultores y Latinobarómetro, solo el 36 % de la población uruguaya se define actualmente como católica, mientras que un 29 % se adscribe como agnóstica o atea. Las cifras confirman la tendencia señalada por analistas e historiadores locales, quienes remarcan que la visita papal se desarrollará en el país con la estructura estatal más laica de toda América Latina.
La llegada del pontífice ha reavivado el debate interno entre la laicidad institucional y lo que líderes religiosos locales denominan secularización radical. Pese al contexto de fuerte pluralidad de cultos e irreligión, las autoridades eclesiásticas y gubernamentales ultiman los preparativos para el recibimiento formal con el que arrancará su recorrido por el cono sur.














